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Qué cosas aumentan tu ansiedad sin darte cuenta (y cómo reducirla)

Muchas veces no entendemos por qué seguimos sintiendo ansiedad si aparentemente “no ha pasado nada”.

Sin embargo, en el día a día existen pequeños hábitos, pensamientos y patrones de conducta que, sin darnos cuenta, pueden alimentar la ansiedad y mantenerla activa.

Hábitos y comportamientos que aumentan la ansiedad sin darte cuenta

1. Intentar controlarlo todo

Cuanto más intentas tener todo bajo control, más difícil puede resultar tolerar la incertidumbre. La necesidad constante de anticiparte a lo que puede pasar mantiene a tu mente en alerta.

Cuando intentamos encontrar una solución para cada posible problema o necesitamos saber de antemano cómo van a suceder las cosas, podemos terminar dedicando gran parte de nuestra energía a aquello que todavía no ha ocurrido.

La ansiedad crece cuando sentimos que necesitamos tener certezas sobre todo.

2. No cuidar lo básico

Dormir mal, consumir demasiada cafeína, moverte poco o mantener una rutina desorganizada puede influir en cómo te sientes física y emocionalmente.

El descanso, la alimentación, el movimiento y unos horarios relativamente estables ayudan a que tu cuerpo tenga unas condiciones más favorables para regularse.

Esto no significa que cuidar estos aspectos vaya a eliminar la ansiedad, pero sí que pueden influir en su intensidad y en nuestra capacidad para afrontarla.

3. No saber decir NO

Cuando priorizas constantemente las necesidades de los demás y dejas las tuyas en segundo plano, puedes terminar acumulando sobrecarga y agotamiento.

No poner límites puede hacer que tengas menos tiempo para ti, que asumas más responsabilidades de las que puedes sostener y que aumente el malestar emocional.

Aprender a decir “no” y poner límites también es una forma de cuidar tu bienestar.

4. Dar vueltas constantemente a los pensamientos

Pensar mucho en un problema no siempre significa que estés encontrando una solución.

A veces entramos en un bucle de pensamientos en el que repasamos una y otra vez lo que ha ocurrido, anticipamos diferentes escenarios o buscamos una respuesta que nos permita sentirnos completamente seguros.

Este tipo de sobrepensamiento puede mantener activa la preocupación y aumenta la sensación de ansiedad.

Aprender a relacionarte de otra forma con tus pensamientos puede ayudarte a no quedar atrapado/a en ellos.

5. Evitar aquello que te genera miedo

Evitar una situación que te produce ansiedad puede hacer que te sientas mejor en ese momento.

El problema aparece cuando la evitación se convierte en la única forma de afrontar aquello que te genera miedo.

A corto plazo, evitar puede reducir el malestar, pero a largo plazo puede reforzar la sensación de que esa situación es peligrosa o que no eres capaz de afrontarla.

Por eso, en muchos casos, aprender a enfrentarte progresivamente a aquello que estás evitando forma parte del proceso para reducir la ansiedad.

6. Callar o ignorar lo que sientes

No expresar lo que necesitas, intentar estar bien constantemente o acostumbrarte a guardar tus emociones puede hacer que acumules tensión y malestar.

Las emociones necesitan ser escuchadas y comprendidas, no necesariamente eliminadas.

7. Un uso excesivo de las redes sociales

Las redes sociales forman parte de nuestro día a día, pero pasar demasiado tiempo expuestos a información, comparación y estímulos constantes puede contribuir a aumentar la ansiedad y dificultar el descanso mental.

Revisar las redes constantemente, especialmente cuando ya te sientes ansioso/a, puede convertirse además en una forma de buscar información, distracción o tranquilidad que termina manteniendo el ciclo.

Por eso, puede ser útil observar cómo, cuándo y para qué utilizas las redes sociales, en lugar de pensar únicamente en reducir el tiempo de uso.

¿Cómo empezar a reducir los factores que aumentan tu ansiedad?

No necesitas cambiarlo todo de golpe. Puedes empezar observando qué patrones aparecen con más frecuencia en tu día a día.

Mujer reflexionando sobre sus pensamientos y hábitos diarios para mejorar la ansiedad
  • Aceptar que no todo se puede controlar.
  • Cuidar tu descanso, alimentación, movimiento y rutinas.
  • Practicar poner límites y aprender a decir que no.
  • Observar tus pensamientos sin intentar resolverlos todos.
  • Enfrentarte progresivamente a aquello que estás evitando.
  • Identificar y expresar lo que sientes.
  • Hacer un uso más consciente de las redes sociales.
  • Prestar atención a qué situaciones, pensamientos o hábitos aparecen justo antes de que aumente tu ansiedad.

¿Cuándo buscar ayuda profesional para la ansiedad?

Sentir ansiedad en determinados momentos forma parte de la experiencia humana. Sin embargo, cuando la ansiedad se mantiene en el tiempo, aparece con frecuencia, interfiere en tu día a día o sientes que no sabes cómo gestionarla, puede ser útil pedir ayuda profesional.

La terapia online permite acceder a acompañamiento psicológico de forma flexible, cómoda y desde un espacio seguro.

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